Propuestas sobre el Rol de las Organizaciones No Gubernamentales (O.N.G) en la Dinámica Migratoria Internacional, desde una perspectiva global
01.09.2013 14:34Propuestas sobre el Rol de las Organizaciones No Gubernamentales (O.N.G) en la Dinámica Migratoria Internacional, desde una perspectiva global
La incertidumbre, la inmediatez y la heterogeneidad, son solo algunos de los rasgos que caracterizan al complejo mundo en que hoy vivimos. Es así como desde diferentes ópticas, espacios y disciplinas, son también diversos los actores, voluntades e intereses, que se suman a la aportación de ideas y esfuerzos para, de algún u otro modo, contribuir a hacer del universo un espacio más idóneo para el buen vivir de toda la especie.
Uno de esos actores, que día tras día acrecienta el banco de alternativas – más o menos viables-, para favorecer la configuración de un mundo más equitativo, es la Organización No Gubernamental (O.N.G). Trátase, pues, de una entidad sui generis, que se ubica lejos de lo público y fuera de lo privado, cuyos orígenes se remontan a mediados del Siglo XIX, y que a partir de los años 80 comienza a tomar relevancia, justamente en virtud de la multiplicidad de espacios en los que actúa, ya que alberga una variedad de sujetos, quienes enarbolando la defensa de intereses colectivos, y en nombre del bien común, se desenvuelven en diferentes ámbitos, con particulares radios de acción, y modalidades de intervención social, que se caracteriza, en síntesis, por no depender de una partida oficial. La O.N.G tiene, pues, su razón de ser, en la necesidad de atender a aquellos sectores de la sociedad donde la acción gubernamental es insuficiente, o las crisis le desbordan de tal forma que la misma no es patente.
En este sentido, una de esas esferas donde las necesidades son crecientes, y la intervención escaza, es el ámbito migratorio; entendiendo por migración, la voluntaria movilización de población humana desde un lugar de origen hacia otro de destino y que acarrea un cambio de domicilio, más o menos permanente, durante un período relativamente prolongado de tiempo. Baste, entonces, algunas cifras, para ilustrar las dimensiones del fenómeno migratorio internacional: en 2005, Naciones Unidas registró el número de migrantes internacionales en 195, 245,404 personas; mientras que para 2010, se estima que rondará los 213, 943,812 personas; es decir, un incremento de 9.6% en cinco (5 años). En suma, los especialistas calculan un aproximado del 3% de la población mundial en condición de migrantes.
Así las cosas, y visto lo anterior, es posible considerar la miríada de situaciones que se desarrollan dentro y en torno al complejo mundo de las migraciones: por un lado, todas aquellas relacionadas con la vulneración de los derechos de las personas migrantes (trata de blancas, tráfico de personas y sus implicaciones en materia de delincuencia organizada); y por otro, todas las relativas a los costos que implica la migración tanto para países emisores,(descapitalización de recursos humanos calificados) como para países receptores (mayores erogaciones en gasto social). De este modo, la discusión suele girar en torno a la exigencia al respeto de los derechos de las personas migrantes, - por parte de los países emisores -, y la incapacidad de éstos, para satisfacer las necesidades y garantizar los derechos de los migrantes, por parte de países receptores.
Es, por tanto, y en virtud del panorama anteriormente descrito, que la O.N.G emerge como una bisagra entre la institucionalidad de los Estados – emisores y receptores -, y las personas en migración, ya sea como sujeto colectivo de acción, o como meros agregados dispersos entre sí. Así pues, la propia naturaleza de la O.N.G, esencialmente horizontal, flexible, y humanitaria, permite articular iniciativas e intereses, tanto desde lo público, como desde lo privado, a los fines de generar respuestas más eficaces a las necesidades y debilidades implícitas en la dinámica migratoria.
En atención a lo anterior, se esbozan algunas líneas de acción, incidencia e intervención para las O.N.G insertas en la urdimbre de la migración:
- Proponer a las partes: migrantes y autoridades tanto de países emisores como receptores, la adopción de estrategias y mecanismos de exigibilidad – garantía, de aquellos derechos susceptibles de ser vulnerados durante las diferentes etapas del proceso que siguen los/las migrantes[1] a su llegada, tránsito y salida – de ser el caso-, de un territorio nacional determinado; todo con el objeto de minimizar las probabilidades de violación de derechos, o subsanar eventuales situaciones de hecho.
Esto puede expresarse en la concreción de programas de:
- Visibilidad / Sensibilización de actores sociales
- Cabildeo / Incidencia, ante los órganos del Estado
- Empoderamiento de migrantes en materia de DDHH y legislación migratoria, etc
- Interactuar con los diferentes actores sociales implicados en el tema migratorio: academia, Estado y migrantes, mediante la adecuación de sus diferentes ejes de trabajo y líneas de acción, donde, en virtud de la horizontalidad y la flexibilidad, que les caracteriza, aunadas a su experticia, permita vincular a las partes – del modo más proactivo posible -, con el objeto de lograr resultados y elaborar productos que respondan eficazmente a las auténticas necesidades – debilidades, tanto del colectivo de migrantes, como de los Estados. En este sentido, se plantea la posibilidad de articular el trabajo mediante la activación de una ecuación interrelacional, del modo que sigue:
- Academia: Investiga / genera nuevos conocimientos y reduce incertidumbre
- ONG´S: Ejecuta proyectos en campo y mantiene presencia y contacto permanente junto y con el colectivo migrante, lo cual le proporciona una experiencia vivencial inaccesible por otras vías.
- Estado: Diseña e implementa políticas públicas de intervención, las cuales se nutren de la investigación académica y la experticia o know – how de las Organizaciones No Gubernamentales, a fin de lograr la mayor eficacia posible, que redunde en el beneficio del colectivo migrante y, naturalmente, de la sociedad recipiente.
De todo lo anterior, podría resultar la creación de Comisiones Conjuntas de Trabajo, etc
- Realizar seguimiento – que no necesariamente evaluación -, de las políticas públicas y su impacto sobre la situación de indefensión y vulnerabilidad del colectivo de migrantes. Un mecanismo para el logro de este objetivo, puede ser:
- Creación de un Observatorio de Migración y DDHH, mediante la articulación en red del trabajo de las diferentes ONG´S del ámbito migratorio en una determinada zona geográfica.
- Implementación de una base de datos común, cuyo acceso sea abierto a los diferentes actores sociales implícitos en la temática.
- Apoyar e incidir, en conjunto con la Academia, en las iniciativas del Estado en materia de políticas públicas migratorias. Esto se posibilitaría mediante el logro del objetivo planteado en la propuesta 1, y el objetivo planteado en la propuesta 3, siendo que el resultado de una congruencia entre ambos posibilitaría el logro de este 4º objetivo propuesto. Así pues, el objetivo 4º, deviene como un efecto no intencional del logro conjunto tanto del objetivo 1, como del objetivo 3.
Como corolario de la adopción de las prácticas sugeridas, se espera lograr, por un lado, la reducción de la incertidumbre que suele caracterizar, no solamente al mundo de hoy, sino también, y especialmente, a la dinámica migratoria, tanto en lo global como en lo nacional, regional y, eventualmente, local; ya que la implementación de un Observatorio de Migraciones, aunado a la interacción con la Academia, y a la capacidad de ejecución de la O.N.G, y su conocimiento de campo, se traducirían en una más eficaz política migratoria, de la cual deriven programas de intervención más efectivos.
Asimismo, considerando la heterogeneidad de intereses y objetivos de los diferentes actores envueltos en la complejidad migratoria, y en atención a la inmediatez que se exige a los procesos de toma de decisiones en el mundo global, actividades como la sensibilización de actores e instancias clave; así como también el trabajo conjunto, en red, sin contraposición al Estado, sino más bien como complemento de éste, conllevan, no necesariamente a producir resultados inmediatos, pero sí a que los mismos sean de una mayor calidad, donde, por ejemplo, el empoderamiento de los colectivos de migrantes redunde en una reducción de las probabilidades de vulneración de sus derechos, y la incidencia-visibilización - sensibilización de actores clave, en una más pronta respuesta de éstos a las necesidades de las potenciales víctimas de violaciones de DDHH.
Por consiguiente, se plantea la posibilidad de construir una relación ganar/ganar, donde, por un lado, se favorece al colectivo de migrantes en la medida en que se intenta garantizar el respeto de sus derechos en territorio foráneo; y, por otro lado, el Estado receptor, al desarrollar las líneas de política propuestas, minimiza la posibilidad de que en su territorio actúen mafias y grupos del crimen organizado que tienen en la migración – generalmente ilegal -, su destinatario más inmediato. Todo esto, sin obviar la responsabilidad del Estado emisor en lo inherente a la previa capacitación y formación de los/las migrantes.